Consumo y contratación

He firmado un contrato y ahora me doy cuenta de que salgo perdiendo desmesuradamente

Cuando llegamos a acuerdos pretendemos obtener, al menos, algo equivalente a lo que damos a cambio. Ganar o perder una pequeña porción entraña un riesgo también asumido. Pero cuando después de haber realizado un trato y de haberle dado la forma contractual correspondiente averiguamos que perdemos en alguna forma más de la mitad de lo que ponemos, nos sentimos muy insatisfechos, tal vez incluso engañados. Como continuación de una antigua tradición del derecho civil catalán, el Código que lo regula establece en determinados casos la anulabilidad del contrato cuando se ha producido éste efecto.

  • Tal vez has firmado el contrato que tanto te perjudica porque la otra parte ha abusado de la situación económica en que te encuentras, o que dependes en alguna forma de ella.
  • Puede que simplemente no existiera ninguna relación entre tu y el otro contratante, pero objetivamente puedes demostrar que al hacer el contrato tu prestación, ya sea pago de dinero o cualquier otra en especie, era de un valor superior al doble de lo que recibes.
  • Te hace sentir mal tanto el perjuicio que se te ha causado como la mala fe que adivinas en el otro contratante.
  • Desearías poder volver al momento previo a firmar y rehacer la situación. Afortunadamente el Código Civil de Cataluña ha previsto ésta situación y te permite rehacer el trato o deshacerlo, según diversas situaciones que habrá que analizar en cada caso.

No serán pocas las preguntas que te hagas. La complejidad legal requiere que te asesores. Una buena gestión te ahorrará dinero y te facilitará encontrar las mejores opciones para ti.

Los Tribunales acogen incluso en caso de contratos aleatorios ésta regulación, en la que habrá que estar al momento de efectiva realización del contrato, ya que afirman que habrá que examinar si en el momento de concluir el negocio este equilibrio de las posibilidades de ganancia o pérdidas para cada una de las partes, propia de los contratos aleatorios, existió o bien resultó muy desproporcionado el riesgo que ambas corrían, en cuyo caso podría rescindirse y, lógicamente, si es después de celebrado el contrato cuando se produce el desequilibrio por la llegada del término, el negocio no podría ser rescindido por esta causa.

 

Encontraremos el mejor camino. Recorrámoslo juntos.

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