Reclamaciones

Los vecinos hacen ruido

La relación de comunidad no es fácil. Lo que para un vecino es molesto, para otro carece de importancia. Lo que uno considera inevitable, otro lo considera fácilmente eludible. Los límites no son los mismos según quién los considere, excepto cuando una normativa los fija y regula. Por esto nos fijamos en ésta molestia, el ruido, que está regulada y aún así provoca múltiples controversias.

  • Has intentado hablar con el vecino que provoca el ruído, sin que haya entrado en razón.
  • No se trata solo del ruido en si mismo, sino que tal vez impide que tus hijos puedan estudiar, o tu realizar trabajos en casa.
  • Por la noche resulta insoportable porque no te deja dormir.
  • Las noches locas de los clientes del local musical que han instalado en tu edificio son para ti motivo de locura permanente.
  • Has acudido a la policía local, que con la mejor voluntad no tiene tal vez medios para evaluar el nivel de ruído en las condiciones y horas en que se produce.
  • No sabes a quién acudir para medir el nivel de ruído y poder evaluar que puedes hacer para terminar con ésta situación.

No serán pocas las preguntas que te hagas. La complejidad legal requiere que te asesores. Una buena coordinación entre el técnico que realice el peritaje y el abogado que te ayude a ejercer tus derecho te ahorrará dinero y te facilitará encontrar las mejores opciones para ti.

Los tribunales vienen sosteniendo que el ruido, como mal que debe ser objeto de sanción no solo la de afectar a un sujeto individual, o a varios, sino que afecta, perturbándolo, a la calidad de vida de los ciudadanos.

Cuando se trata de contaminaciones acústicas, tanto el Tribunal de Derechos Humanos como la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, ponen de manifiesto las graves consecuencias que la exposición prolongada a un nivel elevado de ruidos tienen sobre la salud de las personas, integridad física y moral, su conducta social y en determinados casos de especial gravedad, aun cuando no pongan en peligro la salud de las personas, pueden atentar contra su derecho a la intimidad personal y familiar, en el ámbito domiciliario, en la medida en que impidan o dificulten gravemente el libre desarrollo de la personalidad, resaltando que constituyen supuestos de especial gravedad cuando se trata de exposición continuada a unos niveles intensos de ruido. Se refiere, pues, a duración e intensidad del ruido.

No tienes porque soportar lo insoportable.

Encontraremos el mejor camino. Recorrámoslo juntos.

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