Responsabilidad Civil

Mi hijo o hija se ha lesionado en una actividad deportiva

Con que ilusión apuntamos a nuestros hijos a actividades deportivas con las que pretendemos que tengan un buen desarrollo, aprendan actitudes positivas y en última instancia que se diviertan. Tan buenos propósitos pueden verse frustrados si el centro al que acuden a realizar ésta práctica deportiva no ha adoptado las medidas adecuadas y nuestro hijo o hija sufre daños, tal vez graves.

  • La natación es un buen deporte, y aprender a nadar es una necesidad o al menos una precaución conveniente. Pero también es necesario que el centro que la organiza tenga unas instalaciones adecuadas para evitar resbalones, y una ratio de monitores titulados y preparados suficiente. Sin ello, una piscina puede ser el lugar donde rompernos una pierna o ahogarnos en el peor de los casos. Desde luego no sería la primera vez.
  • La escalada proporciona agilidad, equilibrio, destreza y favorece la concentración. Nuestros hijos e hijas aprenderán a tener precaución. Esperamos cuando los apuntamos que el material sea adecuado, así como la evaluación del riesgo por parte de monitores bien preparados y en número suficiente. No hace falta decir el sinfín de accidentes que pueden ocurrir si esto no es así.
  • Montar a caballo es divertido y saludable, y además tenemos el aliciente de la relación con un ser vivo de notable “inteligencia”. Pero si no se gradua adecuadamente por la escuela de equitación nuestro acceso y progresión los daños pueden ser cuantiosos y graves. Recordemos que no todos los caballos precisan de igual destreza, y el solo hecho de hacernos montar uno que no sea del nivel adecuado nos genera un riesgo importante.
  • Jugar a fútbol o básquet. Que puede ser más habitual. Pero ello no le resta riesgo, desde el propio de la simple actividad, hasta la mala regulación de la misma, los materiales defectuosos o la falta de vigilancia y cuidado. Quien organiza cualquier actividad, sin necesidad de que sea especialmente peligrosa, tiene el deber de evitar riesgos innecesarios.
  • En cualquiera de éstos casos, y muchos otros parecidos, no tienes porque aceptar resignadamente los perjuicios causadoa a ti o a tus hijos o hijas. Actua y defiende tus derechos.

No serán pocas las preguntas que te hagas. La complejidad legal requiere que te asesores. Una buena gestión te ahorrará dinero y te facilitará encontrar las mejores opciones para ti.

Tal vez alguien te ha dicho que si practicaba deporte ya sabias a que se exponía. Los Tribunales tienen establecido que si el deporte conlleva un riesgo mayor -como sucede en particular con las actividades de lucha y artes marciales- la responsabilidad se reduce al tiempo que se eleva la asunción voluntaria de un riesgo de lesiones por el alumno, siempre y cuando el profesor no incremente el riesgo de padecer daños por los alumnos con su actitud por acción u omisión durante las clases. Y ahí son muchos los elementos a valorar, tales como instalaciones, ratio de monitores o material empleado.

Encontraremos el mejor camino. Recorrámoslo juntos.

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